
La tripulación de la misión Artemis II logró resolver un inconveniente técnico detectado en el sistema de inodoro de la nave Orión, poco después del despegue que marcó el inicio de su viaje hacia la órbita lunar.
De acuerdo con la NASA, el problema fue identificado tras activarse una luz de avería parpadeante relacionada con el funcionamiento del sanitario, un equipo que se incorpora por primera vez en una misión de espacio profundo.
La agencia espacial informó que los astronautas, en coordinación con el centro de control de la misión en Houston, consiguieron restablecer el funcionamiento normal del sistema sin mayores contratiempos.
El incidente no afectó el desarrollo de la misión, que tiene como objetivo llevar a cuatro astronautas a sobrevolar la Luna como parte del programa Artemis.
A diferencia de esta tecnología, durante las misiones Apolo de las décadas de 1960 y 1970, los astronautas no disponían de baños a bordo y debían utilizar bolsas especiales para la recolección de desechos durante el viaje.
