
Santo Domingo, D.N. — Cada 21 de marzo, con la llegada de la primavera en muchos países, las redes sociales y las calles se llenan de un color especial: el amarillo. El llamado Día de las Flores Amarillas se ha convertido en una tendencia cada vez más popular, especialmente entre jóvenes, como símbolo de amor, amistad, nuevos comienzos y buenos deseos.
Esta tradición, que ha cobrado fuerza en los últimos años, tiene su origen en la cultura popular y fue impulsada por la recordada telenovela argentina Floricienta, donde regalar flores amarillas representaba una promesa de amor sincero. Hoy, el significado se ha ampliado, convirtiéndose en un gesto que va más allá del romance.
En países de América Latina, incluyendo República Dominicana, muchas personas aprovechan la fecha para regalar flores a sus parejas, amigos o familiares, como una forma de expresar cariño, gratitud y energía positiva. El color amarillo, asociado con la alegría, la luz y la prosperidad, refuerza el simbolismo de esta celebración.
Floristerías y comercios también experimentan un aumento en la demanda de girasoles y otras flores amarillas, evidenciando el impacto cultural y comercial de esta tendencia.
Más que una moda pasajera, el Día de las Flores Amarillas se ha convertido en una excusa perfecta para conectar con los demás y recordar la importancia de los pequeños detalles.
Porque a veces, una flor puede decirlo todo.
