
“La política, en su sentido más profundo, no consiste en conquistar el poder. Consiste en merecerlo”. Con esta reflexión el empresario Andrés Vander Horst Álvarez advirtió sobre la necesidad de asumir nuevamente a la política como una vocación que obliga a pensar el destino colectivo.
En su más reciente artículo de opinión, Andrés cita a Platón, Aristóteles, Hannah Arendt y Raimon Panikkar para realizar su análisis. “Desde Platón hasta Hannah Arendt, la tradición filosófica ha insistido en que la política es el espacio donde los ciudadanos organizan su libertad común. Esa tarea exige juicio, carácter y profundidad. Sin esas cualidades, la política se degrada en un mercado de popularidad donde las ideas pierden valor y el debate se vuelve incómodo”, sostuvo.
Vander Horst Álvarez considera que muchas sociedades experimentan una creciente de desconfianza hacia sus dirigentes, llegando a percibir una especie de ausencia de sustancia.
El verdadero desafío de nuestro tiempo, aduce, podría ser recuperar ese espíritu perdido y entender que la política no es una plataforma de vanidad personal, sino una vocación exigente que obliga a pensar el destino colectivo.
Andrés afirmó que el político auténtico busca comprender los problemas de su tiempo, a través de la lectura, el estudio la escucha activa y sometiéndose al rigor público.
“Sabe que gobernar exige preparación intelectual, prudencia y sentido histórico. Entiende que la política no consiste en reaccionar a la opinión del día, sino en ayudar a orientar el rumbo de la sociedad”, subrayó.
Desde su punto de vista, indica que, por el contrario, el político superficial lo que busca es capitalizar los problemas. “No cultiva ideas, cultiva percepciones. No se esfuerza por formar criterio público; se limita a administrar emociones colectivas”.
En su análisis, el empresario puntualiza que, aunque ciertamente en la actualidad pareciera más rentable producir frases virales en redes sociales y medios de comunicación, obligando a los dirigentes a ser vistos constantemente, sin embargo, su responsabilidad los debería centrar en servir, ya que ninguna comunidad puede sostenerse sobre la pura visibilidad.
Vander Horst Álvarez llama a volver a la capacidad para deliberar colectivamente por el bien común, apoyados en la moral y el intelecto. El político no era simplemente alguien que aspiraba al poder, sino alguien dispuesto a pensar el destino de su sociedad”, manifestó.
